Los Conflictos Pueden Solucionarse Con una Actitud Positiva para Superarlos

NAUCALPAN, Méx.- La falta de manejo de los conflictos personales y los surgidos en el seno de la familia, pueden ser un factor de violencia, situación por la que el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia del Estado de México (DIFEM) que encabeza Laura Barrera Fortoul, hace un llamado para entender los orígenes de ésta problemática y transformarla, a fin de lograr una vida donde prevalezca la comunicación y el reforzamiento de los lazos afectivos.
Al respecto, Gema Ramírez Avilés, psicóloga adscrita a la Clínica de Prevención y atención al Maltrato y la Familia del DIFEM, en reunión de procuradores de la Defensa del Menor y la Familia, advirtió que cuando en la relación de pareja una persona chantajea, critica y controla, provoca enojo, resentimiento y hartazgo y si, por el contrario, la persona deja que le hagan lo que sea, entonces propicia las agresiones; en el caso de los hijos con actitudes de violencia creciente, puede ser por estar malcriados e igualmente en el ámbito escolar los pueden dañar  o  rechazar.
Dijo que la sobreprotección no es buena, por lo que se recomienda utilizar el apoyo emocional como mecanismo, cuyo objetivo es transmitir afecto y aceptación por parte de los padres disponibles e interesados en informar y orientar al niño; “si hace algo mal se le ayuda reflexionando para que descubra como hacer mejor las cosas”.
Ramírez Ávila señaló que los conflictos también se presentan con frecuencia porque desde niños se enseñan a no aceptar errores, por lo que muchos de los problemas psicológicos tienen su origen en este hecho; cuando el pequeño se equivoca, recibe calificativos como burro, despistado, tonto, o inútil,
La especialista explicó que en todos hay la capacidad de solucionar o manejar los errores, pero como lo primero que viene es el regaño o el golpe, se aprende a tener miedo o a ponerse a la defensiva, generando conflictos con los otros o uno mismo.
En este sentido, precisó que la educación es un proceso constructivo lineal, donde la persona incorpora los conocimientos que le llegan de afuera y los reconstruye de una manera individual, con avances, retrocesos y estancamientos de por vida, por lo que el padre o la madre deben reconocer ante su hijo cuando se equivoquen; “pues si observa que son honestos y flexibles, aprenderán lo mismo”,  ya que una persona que asegura siempre tener la razón genera rechazo y distanciamiento.
Ramírez Avilés aseguró que en la familia los conflictos se deben resolver, primero con la actitud ante situaciones particulares, ya que son inevitables, forman parte de la vida diaria y plantean un problema, pero también son un reto y una oportunidad que nos obliga al cambio.
El éxito en la resolución de un conflicto no depende de éste, sino del modo de afrontarlo y sus fases son la escalada, que se da cuando los implicados convierten el conflicto en algo personal, generalizan y se obcecan  en sus argumentos, creyendo  tener la razón.
Agregó que la fase de desescalada es cuando las personas empiezan a escucharse antes de hablar, a empezar a entenderse y a generar un objetivo común, encontrando una solución; un conflicto se resuelve con la actitud de solucionarlo, evitando la agresividad, comunicándose y negociando alternativas concretas.
Ramírez Ávila recomendó que en el proceso de la comunicación se debe evitar hablar de uno mismo, cambiar de tema, aconsejar, criticar, negar e ignorar los sentimientos de los otros, fingir haber comprendido, sino es así; por lo que es importante preguntar por las preocupaciones, ansiedades, necesidades y dificultades de la otra persona.
Las amenazas, explicó, son expresiones que cierran la comunicación, así como las imposiciones, críticas, nombres denigrantes, apodos, o frases como “deberías”, diagnósticos, usar la lógica para persuadir, cambiar de tema y restar importancia a lo que se nos expresa.
Debemos aceptar y tratar a la persona como es,  por ejemplo las expectativas sobre los hijos, condicionan su desarrollo, así como sobre los demás, por lo que es indispensable respetar la individualidad de los demás, tomar acuerdos y hacerlos respetar, concluyó.

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